Esta tarde-noche cuando regresaba del trabajo en compañía de mis hermanas hemos podido comprobar cómo de impacientes e “inteligentes” son algunos hombres, bueno pongamos personas.
En la calle por la que veníamos nos hemos encontrado con un obstáculo que impedía nuestra normal circulación, nos hemos encontrado con el camión de gasoil que estaba repartiendo el tan preciado líquido en estos días tan fríos. Como el camión no tenía sitio para apartarse estaba ocupando casi la totalidad de la calzada y ante dicha situación yo he optado por esperar tranquilamente a que el trabajador hiciera su trabajo, sin ningún síntoma de impaciencia, es decir, que no le toqué el pito, simplemente he puesto las luces de emergencia y a esperar unos minutillos de nada.
Estábamos nosotras hablando tranquilamente cuando han tocado en la ventanilla, después de bajarla el caballero que se había acercado me dice: está la acera, insinuándome que estaba ahí para que me subiera en ella y así continuara con mi camino. La acera tras la nevada del otro día está con nieve e hielo y ante dicha invitación, pues amablemente la rechacé porque no quiero hacer la cabra y tras esa respuesta el caballero me responde: “tú decides”.
¿Creéis que se hubiera acercado a mi coche a hacerme esa sugerencia si en lugar de ser una mujer quien conduce el coche hubiera sido un hombre?
Sinceramente creo que no, aún nos quedan amables caballeros que se acercan a las mujeres para decirles “cosas obvias”, aún quedan aquéllos que se piesan que nuestras neuronas no trabajan, o aquéllos que piensan que no sabemos hacer las cosas. No caballeros no, simplemente que frente a cada situación hay varias opciones y hay quien decide hacer el “burro” y hay quien opta por actuar de forma racional, aplicando el sentido común y mostrando paciencia.
Además, las prisas para las grandes ciudades, en un pueblo podemos permitirnos el lujo de esperar a que un trabajador termine sin presionar.
Mucha ironía y mucha guasa veo yo por aquí, jajajaja. Y es que, a veces, ante ciertas circunstancias lo mejor es reírse porque si no…
Me gusta tu blog, Helen.
Un beso, Coque
Este blog se quedó congelado cuando subiste la foto de los carámbanos, así que a ver si le das calorcito y hace que cobre vida.
Saludos, Montse
Mira que eres, jajajaja, el blog no fue lo que se congeló, fueron mis ideas, si es que por aquí no pasa nada interesante, voy a tener que irme por ahí y ver si hay alguna locura que contar.
Pues invéntate algo pero escribeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!
Hola Elena!
No sé cómo narices he ido a parar a tu blog, pero ya ves, aquí estoy (virtualmente).
¿Cómo te va la vida?
Espero que no pienses que TODOS los hombres son iguales. De la misma forma que TODAS las mujeres no son iguales. Supongo que no debemos dejar que los pequeños planetas eclipsen a los más grandes, aunque tristemente acostumbramos a ver antes las sombras que las luces. Pero bueno, así somos los humanos.
Espero que todo te vaya sobre ruedas (y sin hielo en las aceras).
Un saludo,
Rosendo
Hola Rosendo, pues ya me contarás como has llegado hasta él porque no es que sea conocido. Y como me dices, llevas razón hay de todo en ambas finas, siempre hay algún hombre al que podemos salvar de la quema, no?
Sigo en lo mio de siempre, pasándomelo bien entre los adolescentes, siempre se aprende algo nuevo con vosotros.
Un saludo y espero saber de ti, Elena